"Boberías" es ese espacio intangible que yo edifico para ser feliz.

Por Orisel Gaspar.

"Boberías" es un proyecto que nace como algo inherente a la realidad de mi vida, emerge como parte de mi diario quehacer, de mi amor por el arte, de mi entusiasmo por el conocimiento, de mi constante búsqueda del equilibrio necesario para vivir en armonía, y de esa innata necesidad de convertir mi pasión en un modo de vida.
"Boberías" es ese espacio intangible que yo edifico para ser feliz, en el coexiste todo lo que yo imagino y reflexiono y soy capaz de expresar a través de diferentes formas.

"Boberías" está conformado por bocetos, ensayos, improvisaciones, entrenamientos, pequeñas escenas, trozos de ideas, de reflexiones, momentos de juego, en definitiva ejercicios creativos que forman parte de lo que yo considero mi preparación cotidiano como actriz y sus derivados. Mi instrumento y mis herramientas soy yo misma, mi sala de estudios puede estar en cualquier parte, un parque, una plaza, una acera, el baño de un café o un ascensor.


 Me es inminente escuchar mis estados de creación, cada impulso creativo fluye veloz y quiere expresarse de modo urgente, y me dispongo a la acción porque en estado de creación soy feliz.  Cuando siento el impulso creativo, cuando una observación genera en mi mente una estructura de movimiento, de sonidos, cuando un paisaje me invita a fundirme en él, me lanzo a la acción.
No busco excusas para frenar la corriente impetuosa y sedienta. No importan los medios, uso los que tengo a mano: mi creatividad, mi tiempo, la realidad cotidiana, y todo artefacto con el que dejo constancia en vídeo. Más tarde edito una parte de lo acontecido sin el menor interés de alcanzar un resultado profesional puesto que de edición, como del todo, soy una simple aprendiz.
No me esfuerzo por complacer estéticamente a nadie, mi objetivo es disfrutar del placer que cada experimento me genera, enriquecerme, adquirir conocimiento, expresarme, mantener todos mis mecanismos humanos y creativos en movimiento, crecer espiritualmente y compartir con los demás algún retazo de las experiencias vividas.

Disfruto el proceso como un niño disfruta del juego, lo verdaderamente importante es la posibilidad de experienciar. El resultado que expongo para ser observado es inconcluso, imperfecto, y no tengo interés alguno en que no sea así.
Desde estos pedazos de piezas defectuosas e incompletas propongo sugerencias, aproximaciones, conjeturas que conviden a dar rienda suelta a la imaginación y al debate, invito a la reflexión, a la conversación abierta y generosa que nos conduzca a ser y estar en estado de creación sin límites. 


¿Por qué “Boberías” como nombre de proyecto?


Cuando era niña, -apenas cinco años-, hablaba durante largos períodos de tiempo con mi imagen en el espejo, le contaba cosas e interactuaba con ella creando interminables momentos. - Boberías..., le oí decir a más de uno. - Orisel anda por ahí con sus boberías. Casi arribando a los cincuenta y con una trayectoria artística guardada en mis costillas yo sigo hablando con cuanto espejo de cristal o humano se me cruza en el camino, y vuelvo a escuchar la palabra "bobería" para denominar el trabajo de quienes hemos elegido como sendero el camino del arte, como quien trata de minimizar o restar valor a la importancia de dicho oficio. Oh, mis maestros todos, ¡cuánto les agradezco!, ustedes se encargaron de ofrecerme suficientes estímulos para que yo las desarrollase. De modo que aquellas infantiles y otras tantas "Boberías" no han dejado de crecer conmigo ofreciéndome paz.