Por
Toni Berrocal | Fundador de Onmagazzine
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| Ramon Díaz y Toni Berrocal |
Hacía más de una década que conocíamos a Ramón
Díaz Hernández “Ramoncito” como le llamábamos cariñosamente. Un
hombre humilde que desde el otro lado del tablado
teatral era considerado por muchos como el fundador de la pantomima
cubana en el exterior. No obstante lo cierto hubiera sido decir que
Ramoncito había sido el creador de la Manifestación del Arte Teatral
desde técnica del silencio. Ramón era la esencia del arte, llámese cultura, llámese
ciencia y transmitía sabiduría, aquello que algunos llaman sin
tener luces “conocimiento”. Yo prefiero llamarlo “comprensión del saber”.
Teníamos por costumbre hablar por teléfono
diariamente durante varias horas de todo y de nada; Recuerdo que en una de esas
conferencias ya de madrugada evocaba la memoria de mi tía Adela Escartín y su
peculiar forma de entender la actuación teatral. Aquella mujer emblemática que
un día dirigió la famosa obra de teatro “La gallina de guinea”, cuya
historia giraba en torno a las creencias afrocubanas, había dejado una
huella clara en aquel hombrecito que por entonces radicaba a caballo entre
México y Cuba.
Experto en cultura folclórica cubana Díaz fue uno
de los primeros colaboradores de la Agencia de Noticias Onmagazzine. Y bajo
el título “Rumberos de Cuba” escribía:
“Los
rumberos, bailadores y percusionistas han sido el sostén de la presencia
africana en los espectáculos cubanos. Que influyeron a la música de diversas
partes del mundo como el Jazz americano. Los comediantes del Teatro Bufo y
después el Teatro Vernaculo fueron excelente rumberos y le dieron una
escenificación al género, desde Covarrubias, Arquimides Pous, Sanabria, Garrido
Arredondo hasta los más recientes. Los especialistas afirman que la rumba es de
origen africano con influencia española, la iniciaron los esclavos recién
liberados inicialmente en zonas rurales, bateyes y caseríos entre La Habana y
Matanzas. Sus referencias se encuentran desde los siglos XVIII y XIX hasta
nuestros días. Proviene de diferentes orígenes africanos pero principalmente
gangá bantú”.
Algún tiempo más tarde Ramón me solicitó que
lo ayudara en temas de representación teatral pues él sabía que había
estudiado en Brasil durante años y que inclusive había trabajado con los medios
de comunicación brasileños. Originario de San Antonio de los Baños (Cuba) Ramón
y yo estábamos en plena promoción de una muestra en Brasil de dos de sus obras
más conocidas, la adaptación de Miguel Barnet “El Cimarrón” y “El viejo y el
mar” de Ernest Hemingway que se estrenó en la Habana en la sala “El
Sótano“ en diciembre 2012 y cuyo lanzamiento en la capital brasileña estaba
previsto en 2015.
El Jueves 24 de Julio a las 15.33 hora GMT recibo
la información por parte del cronista cubano Rafael Lam “Tony saludos. Me
acaban de llamar para comunicarme la mala noticia de que Ramón falleció. Está
en el Hospital Fajardo”. Segundos minutos más tarde de recibir un cubo de
agua fría y helada encima (no sé bien) resuelvo llamar a la familia de Ramón en
Madrid para informarles de lo sucedido. Desolado, perdido y abatido por lo
sucedido comunico directamente a la periodista del Diario Granma Carmita Ibáñez
la perdida de Ramón quien contrasta la noticia en la Habana.
Años atrás fue el mismo Ramón quien me avisó en
una llamada a mi celular desde la ciudad de México DF del fallecimiento de mi
tía Adela Escartín horas antes que el mismo Diario ABC publicara nada me dijo :
“Sobrino, lamento
decirte que tú tía acabo de fallecer déjame decirte que si yo hubiera
estado en su sepelio en Madrid, habría puesto la bandera de Cuba sobre su
ataúd, como tributo y agradecimiento”. Hace algún tiempo le pregunte a mi padre
por qué guardaba correos de su amigo y fundador de Prensa Latina
Alfredo Muñoz Unsain ya fallecido. Hoy lo entiendo Según varios
portales que recogen la noticia del fallecimiento de Ramón Díaz muchos señalan
que la prensa cubana divulgó la noticia de su fallecimiento sin dar más detalles
sobre el sepelio, aunque sí señalaron que su muerte sobrevino tras un paro
cardiaco sin más información simplemente porque no la tenían.
Tanto el cronista Rafael Lam como yo mismo
sabíamos que algo no andaba bien con Ramoncito, pues ya hacía varios meses que
venía arrastrando complicaciones y es por ello que en los últimos años aquel
experto en pantomímica tenía como proyecto mudarse de México a la Habana donde
podría inclusive seguir evolucionando ya que en la ciudad del distrito federal
su trabajo como actor no era tan fructífero como allá en Cuba. Viajero
infatigable tenía por costumbre permanecer en la isla un máximo de veinte días
a lo sumo y regresar a su residencia mexicana en Colonia Nápoles.
En una de esas conversaciones que solíamos tener
aquel príncipe cubano de las artes me reseñó que a comienzo de mayo regresaba
a Cuba para realizar una simple revisión médica de la cual no había por qué preocuparse.
Semanas después de su llegada a José Martí, Ramoncito ingresó en el hospital
Fajardo para ser intervenido.
Según informaciones de Rafael Lam, quien
estuvo en todo momento con él, se le veía muy desmejorado desde que llegara por
primera vez a la isla. El Chino estaba claramente preocupado y
temiéndose lo peor.
Ramón Díaz escribía sus crónicas desde el correo congolery@yahoo.com.mx,
en aquellas cartas se perdieron muchos mensajes, muchas confidencias y muchos
secretos que jamás volverán a tener respuestas.
Actor y Director dirigió muchos y grandes
artistas mexicanos entre los cuales se encontraban Sussana Vidal, Karen Mota o
León Calleja, los cuales actuaron bajo su mando en la obra firmada por el
escritor cubano José Triana residente en Paris “La Noche de los
Asesinos”. Un montaje en el cual intervine como enlace entre Ramoncito y Pepe
Triana puesto que por aquel entonces Ramón había perdido los contactos del
novelista afincado en Francia. Muchos escriben sobre ¿quién era Ramón
Díaz? Y ¿cuál fue su trayectoria profesional? Yo prefiero
recordar cómo vivió.
Adiós amigo adiós confidente, Adiós padrino,
Adiós hermano allá donde estés que tu Luz y tu aché siga brillando bajo colores
celestiales.




