Paseando «Los cincuenta cardenales de Gambetta», una novela de Ana Ghersi Fenor


Orisel Gaspar como Jeromita Medel
La Feria del Libro de Vigo de 2018 será recordada en las «efemérides literarias» como «la primera en la que se sacó a uno de sus ejemplares a pasear». Con esta performance original, en clave de humor, los personajes «Jeromita Medel» (la actriz Orisel Gaspar) y «Bartolo, el librero» (Mauro Bordallo Villar), convertidos en padres de la recién nacida novela «Los cincuenta cardenales de Gambetta», apuestan por dar un tratamiento singular a la promoción de la obra de la escritora independiente Ana GhersiFenor («Doña Autora»), en un ámbito —el artístico— en el que es poco fácil salir del anonimato, pues la creatividad, el esfuerzo y el afán de superación constante tardan en hacerse visibles para obtener un temprano reconocimiento del público. 

Mauro Bordallo, Ana Ghersi y "Paseantes de la Feria"
Esta presentación «atípica» con carácter performático refuerza el talante, también fuera de lo común, de un relato capaz de entretener y sorprender a sus lectores. «Los cincuenta cardenales de Gambetta», presentada en su prólogo como una «novela de caballerías nada al uso», escapa de una catalogación más «conservadora» para cautivar el interés del lector desde la primera página, con un tema central: la lucha de una mujer por salir airosa de una lista interminable de conflictos, y diversos temas transversales: el amor en sus distintos «estados», magia, misterio, perversidad, pinceladas históricas, escenarios variados —entre los que se encuentra Galicia—, fantasía, intriga, ternura, realidad…; así como unos personajes con sus naturalezas y circunstancias vitales peculiares, entre los que sobresale el que representa a la conciencia de la protagonista como un ser con identidad propia. Por otro lado, el estilo narrativo de la autora, brillante en el dominio del lenguaje y en el uso de la ironía, produce cortes premeditados en el desarrollo de la acción, que, lejos de desconectar al lector del hilo de la historia, acapara su atención en una lectura trepidante.

Ana Ghersi Fenor
Ana Ghersi Fenor está al frente de la asociación «Escritores de Vigo: haberlos, haylos», colectivo cuyos fines son impulsar y dar a conocer a los autores noveles de dicha ciudad, potenciar la lectura y crear un puente que propicie la simbiosis entre la literatura y demás manifestaciones artísticas. Es licenciada en Filología. Realizó el Curso de Adaptación Pedagógica y estudios de posgrado en Lingüística y sus aplicaciones. Actualmente imparte clases de apoyo de Lengua y Literatura españolas y francés, ocupación que compagina con trabajos de traducción, corrección y redacción de textos, así como cursos de Expresión Escrita y Escritura Creativa, a través de la misma asociación. Es autora de varios cuentos y microrrelatos, ha colaborado en la Antología «Ópera de Sueños», del grupo «Escritores y Lectores» (publicada en Amazon), y en «Sinergia. Una antología a dieciocho manos», de la asociación «Escritores de Vigo: haberlos, haylos». «Los cincuenta cardenales de Gambetta», disponible a través de su página oficial de Facebook, es su primera novela publicada.

El «paseo de libro», como si de un bebé se tratase, está incluido en el proyecto «Boberías» que la polifacética artista Orisel Gaspar Rojas exhibe sistemáticamente en su canal youtube.com/jeromita, acorde con su intención de trabajar y profundizar en un tema tan urgente e importante como lo es la necesidad de expandir el interés por la lectura y, por consiguiente, el conocimiento, en la población. Por medio del enfoque alegórico de esta performance, se nos hace partícipes del nacimiento de una obra escrita como algo digno de alegría y celebración, y queda manifiesto que literatura y artes escénicas aúnan en auténtico sincretismo sus recursos creativos para contribuir al reconocimiento del trabajo artístico y actuar, asimismo, como vehículo de divulgación cultural.


Ana Ghersi Fenor firmará ejemplares de su primera novela en la Feria del libro de Vigo 2018


«Los cincuenta cardenales de Gambetta», nuevo desafío en el mundo de la autopublicación de una autora viguesa. Ana Ghersi Fenor firmará ejemplares de su primera novela el jueves, 5 de julio, en la caseta de Librouro.

El próximo 5 de julio, a partir de las 19:00 horas, el espacio de la Feria del Libro de Vigo, en la Puerta del Sol, será testigo por primera vez del «paseo de un libro». Los personajes «Jeromita Medel» (Orisel Gaspar) y «Bartolo el librero» (Mauro Bordallo) sacarán a pasear la obra de la autora viguesa Ana Ghersi Fenor por la calle Príncipe y sus aledaños. Se tratará de un recorrido de carácter performático y tinte de intervención socio comunitaria que forma parte del proyecto «Boberías» de la artista Orisel Gaspar disponible en youtube.com/jeromita y cuyo objetivo se centra en esta oportunidad en llamar la atención sobre la importancia de la lectura.

«Los cincuenta cardenales de Gambetta», definida como una novela de Caballerías nada convencional, es una historia en la que se funden realismo e imaginación, amor, misterio, magia e intriga, todo ello salpicado con acertadas dosis de ironía, en una lectura que «secuestra» la atención del lector desde las primeras páginas. La obra está ambientada, entre otros lugares, en Vigo, ciudad natal de la autora.

Ana Ghersi Fenor
«Los cincuenta cardenales de Gambetta», nos adentra en los pormenores de una mujer española que conoce a través de Internet a un hombre francés y se traslada con sus dos hijas a Burdeos. Una vez allí, comprueba que nada es como se esperaba. Se encuentra en la tesitura de asumir la derrota y volver a su país con las manos vacías, o intentar hacerse con el control de la situación. En este punto, la lucha interior que mantiene alcanza su límite máximo y despierta a su conciencia, que se configura como un ser independiente, que la cuida, la aconseja y se convierte en particular jueza de sus actos.

Un incidente en la bordelesa plaza Gambetta marca un punto de inflexión en su vida. Su subconsciente levanta una barrera que la incapacita para volver a embarcarse en otra relación, a la vez que la atosiga con un sueño recurrente que sucede en Navidad. Sin embargo, un acontecimiento de una vida anterior, que la pone en contacto con unos peculiares personajes, la ayudará a esclarecer el enigma de su verdadera identidad, en una aventura insólita en la que intimismo y realismo conviven con misterio, magia, fantasía y humor.

Orisel Gaspar
Ana Ghersi Fenor (Vigo, 1966) es licenciada en Filología. Realizó el Curso de Adaptación Pedagógica y estudios de posgrado en Lingüística y sus aplicaciones. Actualmente imparte clases de apoyo en Lengua y Literatura españolas y Francés, ocupación que compagina con trabajos de traducción, corrección y redacción de textos. Es autora de varios cuentos y microrrelatos, ha colaborado en la Antología «Ópera de Sueños», del grupo Escritores y Lectores (publicada en Amazon), y «Sinergia. Una antología literaria a dieciocho manos». «Los cincuenta cardenales de Gambetta» es su primera novela.

Más información sobre la autora en su blog:

Exposición La cámara del eco de Agustín Bejarano. Palabras al catálogo: David Mateo

Crepúsculo II, 2017, 
técnica mixta sobre lienzo, 156 x 240 cm.
Reencuentros.

A lo largo de mi trayectoria como crítico de arte tuve la oportunidad de intercambiar criterios, ideas curatoriales y editoriales con el entrañable amigo Rufo Caballero. Entre nosotros surgió un estado de complicidad que logró mantenerse a salvo de los inconvenientes y las tensiones propias del mundillo intelectual; que eludió el continuum, la linealidad, para manifestar sus verdaderas intensidades por periodos o disyuntivas históricas específicas. Pienso, por ejemplo, en esa etapa de experiencias expositivas de carácter didáctico o de tesis de los años noventa, cuando iniciamos los primeros contactos; en los compromisos periodísticos contraídos desde plataformas mediáticas como Revolución y Cultura, La Gaceta de Cuba, Arte cubano y Arte por Excelencias; en nuestra participación en coloquios nacionales o tribunales académicos; y en las tertulias teóricas de la galería Villa Manuela de la UNEAC, que juntos organizamos y que tanto público atrajeron. 

El peso de la gloria, 2010, 
técnica mixta sobre lienzo, 155 x 248 cm
Fueron varios los artistas y las expresiones que sirvieron de pretextos para conciliar algunas de nuestras expectativas y criterios de valor. Esas concertaciones han quedado bien documentadas en exposiciones, artículos y libros monográficos. Agustín Bejarano fue uno de los principales artistas con los que mantuvimos una estrecha relación profesional; por eso me satisface mucho que él haya decidido dedicar esta última exposición suya, de cierto carácter retrospectivo, decantador, a la memoria del excepcional crítico de arte, y que me haya invitado a escribir unas palabras para el catálogo.

Cuando le pregunté a Bejarano sobre los motivos precisos de esa decisión de realizar un homenaje a Rufo, me comentó lo siguiente: Han transcurrido 25 años de la muestra “Corte Final”, exposición que realicé en la galería de Luz y Oficios, y que contó con las palabras al catálogo del Doctor en Ciencias del Arte  Rufo Caballero. Eran los pasos iniciales de su carrera como especialista cuando en el texto entabló una inesperada reflexión sobre mi obra, que nombró La Cámara del Eco, en la que reflexionaba sobre la valía de la obra de un artista a partir de sus logros tempranos. De cierta forma aludía el éxito que yo había alcanzado hasta ese momento con la serie “Huracanes” (1987-1989) y los premios adjudicados como estudiante del Instituto Superior de Arte. También por esa década (1997) obtuve el Gran Premio en el Salón Nacional de Grabado. Así que por más de un motivo, esta exposición que ahora realizo adquiere un valor simbólico.

Rufo Caballero y yo estábamos siempre al tanto de la producción artística de Agustín Bejarano, y escribíamos con frecuencia sobre su obra en catálogos y medios nacionales de prensa. Aunque por un buen lapso de tiempo tuve la impresión de que a él le gustaba enfocarse más en la pintura y a mí en la parte gráfica (impresión sobre acetato), encomienda que, para mi pesar y de otros seguidores, Bejarano fue disminuyendo con el paso de los años. El libro monográfico que se publicó en el año 2006, y en el que también participó la reconocida especialista Caridad Blanco, constituye una prueba de la trascendencia fáctica de nuestros intercambios y prioridades indagatorias en torno a su trabajo. Yo he continuado escribiendo sobre la obra de Bejarano cada vez que se presenta una oportunidad, y aunque -como es lógico- mi vinculación a su trabajo ha ido adquiriendo nuevos matices y perspectivas, mis consideraciones acerca del valor de su producción visual no han sufrido cambios radicales. Sigo creyendo -como Rufo Caballero en su momento- que es uno de los artistas más originales y versátiles que dio el fin de siglo a la plástica cubana.

Olympus IV, técnica mixta sobre lienzo, 150 x  434 cm
Ambos críticos fuimos seducidos desde el principio por la virtuosa imaginería del artista camagüeyano, por su inusual poética de las asociaciones visuales, erigida a partir de una relación inquieta y a la vez sublime entre lo clásico y lo contemporáneo. Reconocíamos su obstinada –y en ocasiones aberrada- inmersión en los artificios técnicos del grabado y la pintura, pero sobre todo sentíamos admiración por esa capacidad intuitiva que posee para inquirir en los acontecimientos, para lidiar con el acervo histórico del arte y sus modos de representación. Hay unas líneas redactadas por el propio Rufo Caballero en la década del 2000 que describen con elocuencia y matiz poético esa virtud innata del artista, notable desde los comienzos de su quehacer artístico: Era espléndida la temprana madurez con que el creador observaba la autosuficiencia del mundo, su aleph intrincado y perdido. Lo entreveía, lo intuía, sin alcanzar a explicárselo. Era un mundo connotado, que no hallaba la palabra, el orden del raciocinio, la virtud de la filosofía.
Olympus VI, técnica mixta sobre lienzo, 156 x  434 cm
Certeras y premonitorias fueron las palabras de Rufo Caballero: claridad y turbidez, orden y caos en una misma dimensión de los presentimientos personales. Pero todavía seguimos comprobando la evolución de esa capacidad intuitiva de Bejarano desde los procesos técnicos y las metodologías artísticas, a partir del rastreo sistemático y detallado de las imágenes propias y ajenas, desde el recuento selectivo del dato epocal y el anecdotario, y hasta desde la exaltación memoriosa de lo aparentemente intrascendente. Es impresionante la capacidad que sigue teniendo Bejarano para retener nombres, fechas, personalidades y gestos socializados. La evocación, el recuerdo, son en la actualidad aliados incondicionales de esa potestad de discernimiento.

Serie Anunciación. Corus VII, 2000, 
acrílico sobre lienzo, 156 x 214 cm
Si antes ya se manifestaba así, ahora más que nunca los fundamentos de la obra de Bejarano siguen rehuyendo de lo doctrinario, de la especulación dogmática e “ilustrada”, para erigirse sobre sustratos o capas vivenciales, sobre inquietudes, observaciones y suspicacias, que quizás algunos de nosotros habíamos considerado retóricas o desestimadas. Otras densidades representativas y alegóricas –deudoras del repaso, del pastiche visual, pero también de la voluntad de emplazamiento-comienzan a mostrarse como ejes del ciclo artístico en el que se encuentra actualmente.
Bejarano me ha aclarado que la estructura de la exposición del Centro Provincial de Artes Plásticas se divide en dos partes: Una que se denomina “Memorias”, y es un compendio de obras de diferentes etapas de su trabajo, que denotan estadios importantes de su trayectoria hasta la actualidad; y la otra está conformada por conjuntos de pinturas sobre lienzos, realizadas recientemente, en técnicas mixtas sobre grandes formatos, y en la que se incluyen dípticos y trípticos. Esta serie la he titulado “Olympus”.
Serie Los ritos del silencio. Espera, 2002, 
técnica mixta sobre lienzo, 136 x 155 cm

Sobre los antecedentes de esas últimas piezas, Bejarano me ha declarado: “Olympus” está inspirada en la serie anterior “Fronteras Humanas”, por la que Rufo profesaba una gran simpatía, y sobre la que escribió vehementemente para el catálogo de la muestra presentada en Toronto International  Art Fair,  en 2003. “Olympus” conforma el núcleo principal de esta muestra, que he titulado “La Cámara de Eco” (en conexión con las inferencias de Rufo), de corte neoclásico, dado la terminación de las columnas y personajes que se representan (a manera de estatuas) sobre pedestales y nichos. En su conjunto hacen referencia a ciudades utópicas, cargadas de una narrativa épica (con obeliscos, flores, estrellas y heráldicas); en la que se reiteran columnas que dan la impresión de que suben y bajan, que apoyan la diatriba filantrópica, y semejan las teclas de un piano o un macro-órgano de música, el mismo que simbólicamente nos acompaña durante toda la vida.

La coqueta VII, 1998, grabado 
sobre plástico, 1100 x 740 cm
No es menos cierto que estas obras recientes, que serán exhibidas en el Centro Provincial de Luz y Oficio, darán la oportunidad, sobre todo a los más jóvenes, de aquilatar los periodos y las obras más influyentes e innovadores en la carrera de Bejarano, pero encontraremos también –y ese es para mí el más contundente beneficio- nuevos derroteros, nuevas composiciones e imágenes que hablan con humildad, y hasta con asombro, sobre la gloria y la caída, el amor y el quebranto, la sujeción y la vehemencia; que ensayan, tanto para el tema del espíritu insular como para el de la escena cotidiana, doméstica, otros pedestales simbólicos de culto.

David Mateo/La Habana, 2017