Boberías y Apertas


Por una inservidora, Orisel Gaspar

Enfocada en mis objetivos desde un punto de vista ético-moral, oriento mi vida, expresándolos a través de una actividad que me provoca el equilibrio y aporta beneficio a los demás.

Mi proyecto “Boberías” y dentro de este mi proyecto “Apertas”, constituyen la adecuada expresión de mi ser y están proyectados hacia el prójimo con el fin de aportar beneficio a la sociedad. Cuando sus receptores me confiesan cosas como “estoy pasando por un mal momento, tus Boberías me ayudan mucho”, corroboro que estoy avanzando en la dirección que me he propuesto, que, desde mis escasos medios, mis inacabadas bagatelas, puedo aportar mi granito para hacer del mundo un espacio de convivencia más amable y generoso mientras yo misma encuentro la felicidad creando, haciendo aquello que le da el verdadero sentido a mi existencia.

Cada uno de nosotros es responsable del tiempo en el que vive, y en cada uno de nosotros está la posibilidad de ejercer, desde nuestras capacidades particulares, una influencia positiva que ayude a un cambio hacia el progreso. La indiferencia y la apatía no son compatibles con mi inquieta personalidad creadora.

Vivimos en una época en la que el ser humano, en latitudes muy distintas, ve amenazada la estabilidad de su mundo emocional por diversas razones económicas, políticas y sociales. Desde ambos proyectos me interesa abordar temas relacionados con las situaciones de desigualdad económica y exclusión social que crecen a paso vertiginoso, la ausencia de trabajo contra la voluntad del trabajador, las escasas expectativas de cambio, la precariedad laboral, el trabajo sin derechos, mal remunerado o inadecuado a nuestras competencias profesionales. 

Porque soy mujer y soy migrante me atañe además intervenir desde mis bocetos en temas relacionados con los conflictos derivados de la migración, la desigualdad y los estereotipos presentes en las sociedades patriarcales en las que los hombres silencian a las mujeres ignorando sus experiencias, y en las que estas se ven sumergidas en peores condiciones laborales y con una sobrecarga añadida en muchos casos por la doble jornada laboral, fuera y dentro del hogar.


Porque me inquieta y atrae, invito a reflexionar desde mis pequeñas piezas imperfectas sobre todas estas situaciones límite en las que se ven inmersas nuestras vidas, razones que explican el creciente estrés en que nos vemos con frecuencia envueltos y que influye directamente sobre nuestra salud mental y física dando lugar en muchos casos a complicaciones severas con riesgo para la propia vida. Quiero adentrarme, entre otros, en el tema de una concepción de la vejez entre la sabiduría y la enfermedad, entre la biología y la cultura, en la interpretación de esta edad de manera personal a partir de la observación de determinados estereotipos imperantes en el entorno social local y reflexionar en torno a las dificultades para enfrentarla, así como en las diferentes actitudes frente a su existencia. 

En una época marcada por la evolución de la tecnología me urge además investigar sobre el impacto e influencia de las redes sociales en la conducta, en cómo estas han modificado nuestro concepto de persona y condicionan nuestro modo de pensar. Todo ello conlleva un proceso de investigación del público, sus preferencias, sus gustos, sus reacciones, sus creencias y criterios, en definitiva, una observación constante del comportamiento humano. 

En ambos proyectos me muevo instintivamente como directora a partir de la actriz que soy. El arte de Interpretar se basa en la observación e investigación. Todo personaje y obra es fruto de un minucioso proceso de estudio que comienza con la introspección: auto observación u observación de uno mismo, es decir, de la conciencia y de los propios sentimientos del intérpete.


Desde “Boberías” y “Apertas”, iniciativas que desarrollo en los distintos enclaves por los que me muevo, hago especial hincapié en la importancia de mantener activa la creatividad como una práctica con efecto sanador, como un camino hacia la felicidad.

Me apasiona por sobre todas las cosas, no quedarme detenida, afrontar la vida con alegría, optimismo y buen humor, propiciar espacios de encuentro y aprendizaje, acercarme al ser humano sin prejuicios, sin distancias, y todo ello desde mis vivencias y mi propia condición como persona.