"Boberías" es ese espacio intangible que yo edifico para ser feliz.

Por Orisel Gaspar.

"Boberías" es un proyecto que nace como algo inherente a la realidad de mi vida, emerge como parte de mi diario quehacer, de mi amor por el arte, de mi entusiasmo por el conocimiento, de mi constante búsqueda del equilibrio necesario para vivir en armonía, y de esa innata necesidad de convertir mi pasión en un modo de vida.
"Boberías" es ese espacio intangible que yo edifico para ser feliz, en el coexiste todo lo que yo imagino y reflexiono y soy capaz de expresar a través de diferentes formas.

"Boberías" está conformado por bocetos, ensayos, improvisaciones, entrenamientos, pequeñas escenas, trozos de ideas, de reflexiones, momentos de juego, en definitiva ejercicios creativos que forman parte de lo que yo considero mi preparación cotidiano como actriz y sus derivados. Mi instrumento y mis herramientas soy yo misma, mi sala de estudios puede estar en cualquier parte, un parque, una plaza, una acera, el baño de un café o un ascensor.


 Me es inminente escuchar mis estados de creación, cada impulso creativo fluye veloz y quiere expresarse de modo urgente, y me dispongo a la acción porque en estado de creación soy feliz.  Cuando siento el impulso creativo, cuando una observación genera en mi mente una estructura de movimiento, de sonidos, cuando un paisaje me invita a fundirme en él, me lanzo a la acción.
No busco excusas para frenar la corriente impetuosa y sedienta. No importan los medios, uso los que tengo a mano: mi creatividad, mi tiempo, la realidad cotidiana, y todo artefacto con el que dejo constancia en vídeo. Más tarde edito una parte de lo acontecido sin el menor interés de alcanzar un resultado profesional puesto que de edición, como del todo, soy una simple aprendiz.
No me esfuerzo por complacer estéticamente a nadie, mi objetivo es disfrutar del placer que cada experimento me genera, enriquecerme, adquirir conocimiento, expresarme, mantener todos mis mecanismos humanos y creativos en movimiento, crecer espiritualmente y compartir con los demás algún retazo de las experiencias vividas.

Disfruto el proceso como un niño disfruta del juego, lo verdaderamente importante es la posibilidad de experienciar. El resultado que expongo para ser observado es inconcluso, imperfecto, y no tengo interés alguno en que no sea así.
Desde estos pedazos de piezas defectuosas e incompletas propongo sugerencias, aproximaciones, conjeturas que conviden a dar rienda suelta a la imaginación y al debate, invito a la reflexión, a la conversación abierta y generosa que nos conduzca a ser y estar en estado de creación sin límites. 


¿Por qué “Boberías” como nombre de proyecto?


Cuando era niña, -apenas cinco años-, hablaba durante largos períodos de tiempo con mi imagen en el espejo, le contaba cosas e interactuaba con ella creando interminables momentos. - Boberías..., le oí decir a más de uno. - Orisel anda por ahí con sus boberías. Casi arribando a los cincuenta y con una trayectoria artística guardada en mis costillas yo sigo hablando con cuanto espejo de cristal o humano se me cruza en el camino, y vuelvo a escuchar la palabra "bobería" para denominar el trabajo de quienes hemos elegido como sendero el camino del arte, como quien trata de minimizar o restar valor a la importancia de dicho oficio. Oh, mis maestros todos, ¡cuánto les agradezco!, ustedes se encargaron de ofrecerme suficientes estímulos para que yo las desarrollase. De modo que aquellas infantiles y otras tantas "Boberías" no han dejado de crecer conmigo ofreciéndome paz.


Pepe del Valle: “crecimos artísticamente en Habana Abierta”

El autor de muchos de los temas de Habana Abierta valora la experiencia junto a la banda, justo cuando se concentra en fortalecer su carrera en solitario.
Por Alba Lucía Soto.
Pepe del Valle en la Sala Galileo / Foto cedida por Alba María
Este 2016 se cumplen veinte años de fundación de Habana Abierta, una de las agrupaciones cubanas que más ha sobresalido en la escena musical contemporánea en los últimos 50 años; a propósito de este aniversario, Suenacubano conversó con Pepe del Valle, autor de la gran mayoría de los temas defendidos por la banda.
El destacado guitarrista y compositor valora la experiencia vivida, justo cuando se concentra en fortalecer su carrera en solitario en España, país donde reside hace algunos años.
“Habana Abierta surgió como agrupación hace ahora veinte años. Todos nosotros ya éramos compositores, cantautores independientes que crecimos artísticamente compartiendo; primero en Cuba, desde La Habana, por ejemplo en la popular peña de “13 y 8”; y más adelante en España, viniendo de la mano de los maestros Pavel Urquiza y Gema Corredera, a los que siempre agradeceré que contaran conmigo para este despegue.
“En Habana Abierta todos tenemos que ver, pero cada uno tiene sus propias influencias a todos los niveles; en mi caso, al nacer y crecer en Guanabacoa, la música popular cubana más callejera como la conga, el guaguancó, la guaracha, etcétera, es lo que en primera instancia me marcó. Esto creo que se percibe y se mantiene en mis canciones de una manera clara”.
El público español responde
“España y el azar seguramente me escogieron a mí. Como decía antes, gracias al esfuerzo de Pavel y Gema vine. Ya llevo muchos años aquí y me encanta vivir en este país, donde me siento muy integrado.
“Realmente nunca imaginamos que íbamos a tener aquel éxito al llegar, sin ser conocidos en absoluto, tanto como pasaba en Cuba que éramos casi anónimos. Teniendo sobre todo en cuenta que nuestra música se podría considerar de  “vanguardia” o difícil de clasificar comercialmente.
“En ese proceso y evolución, conocimos y trabajamos con personalidades de la música nacional e internacional, como Ketama, Ana Belén, Víctor Manuel, Rosario, Chavela Vargas, Pedro Guerra y otros.
“Actualmente ando presentándome cada vez que tengo oportunidad, y el público español siento que sigue respondiendo y se enrolla como siempre ha hecho”.
El secreto de la composición
“Mi trayectoria como compositor arrancó desde la propia adolescencia. Fue mi abuelo, Miguelito Rodríguez, quien me enseñó a tocar la guitarra desde pequeño. Crecí escuchando y viendo en la casa de mi abuelo a muchos de los grandes como Juan Arrondo, Carlos Embale, Omara Portuondo, etcétera… que naturalmente me aportaron muchísimo.
“Dentro de Habana Abierta he podido mostrar una parte de lo que siempre he hecho como compositor independiente”.
La música de Pepe del Valle
“Hago música popular cubana contemporánea, con sus matices pop y hasta experimental, si se quiere. En la actualidad, más allá de participar activamente en Habana Abierta como siempre, sigo componiendo y produciendo mis propios trabajos, aparte de componer para otros artistas: cosa que, por cierto, me encanta”.
Agradecido se despide de Suenacubano Pepe del Valle, pero no por mucho tiempo, pues al equipo del Portal de la Música Cubana le queda mucho que contar sobre este talentoso artista, que trabaja para que día a día crezca en el mundo el respeto y la admiración por la buena música cubana.
Para obtener información de conciertos y otros temas, visite www.pepedelvalle.net

Caballos​, drama. romance | homosexualidad. Una película del director cubano Fabián Suárez​


Fabián Suárez
Fabián Suárez nació en Holguín, Cuba, en 1981. Es graduado de Dramaturgia por el Instituto Superior de Arte y de Guión por la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños. Sus libros de poesía y de teatro han sido publicados por editoriales de su país, incluidos también en antologías de jóvenes escritores en Cuba. En 2012 ganó el Premio Nacional de Dramaturgia Virgilio Piñera. Fue alumni en los Talent Campus de Berlín y Guadalajara. Como guionista vale citar el cortometraje Mila Caos, exhibido en  la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes, 2011. Como director tiene el cortometraje Kendo Monogatari, Mención Especial del Jurado en el 35 Festival de Clermont-Ferrand, 2013.

Caballos es una película cubana producida por Atelier Makarenko, con guión y dirección de Fabián Suárez, música compuesta por Roberto Fonseca y fotografía de Javier Labrador Deulofeu (B&W). Conforman su reparto Carlos Alejandro Halley, Pablo Guevara, Linnett Hernández, Milton García, Edith Massola, Lionel Cabrol, Juan Miguel Más, Emmanuel Galbán, Mario Guerra y Jazz Vilá.

Web oficial
http://www.caballoslapelicula.com/
Sinopsis:
Robi es un tipo solitario, amante de la fotografía, quien se debate entre dos quereres: el de su “tío” Salomón, enfermo de SIDA, a quien le debe gratitud; y el de Galaxia, un posible amor, quien decide irse a vivir a Francia.

Críticas:

Por Joel del Río
Periodista especializado en cine. 
"Para iniciar el año del caballo según el horóscopo chino, vi el viernes Caballos, de Fabián Suárez. Pocas veces he tenido la certeza, como ahora, de estar asistiendo al nacimiento de una criatura, hermosa y delicada. Caballos seguramente se convertirá, dentro de unos meses, en una película controversial y difícil, pero enorme. De esas que te mueve el piso y te obliga a replantearte tus más íntimos prejuicios."
Por Tanya Valette
Directora EICTV.
“Esa naturaleza muerta que resultaba de la composición de ese retrato de conjunto descarnado, con cruces de generaciones y clases sociales. El extrañamiento de todos frente a los demás y a ellos mismos. Hay mucho del Sergio de Memorias en todos ellos. Y también de Elena. Una manera de estar incómodos, muy contemporánea. En ese sentido los personajes trascienden la insularidad.
La complicidad de Robi y Salomón es apabullante y llena de misterios, de recovecos, como la casa. A partir de ese reconocimiento viene su complicidad, pero también su soledad. Ninguno de los dos es inocente. Quién lo es?”
 
Por Arturo Arango
Guionista. “… se trama una historia sobre una Habana distinta o, mejor, que es mirada por otros ojos. Fabián trabaja con personajes que se comportan como seres comunes, que no son conscientes, o apenas lo son, de su excepcionalidad. Pero su riqueza está, justamente, en esa rareza, en esa capacidad de ser extraordinarios sin apenas darse cuenta. La historia, pequeña en apariencia, tiene la posibilidad de ahondar en relaciones de dominio, en procesos de frustración y, sobre todo, en las relaciones de los seres humanos con el destino y con la muerte.” “En la actualidad, me atrevo a asegurar que el panorama del cine cubano, y del arte en general, parece desolador. Se reiteran, una y otra vez, los mismos tópicos, idénticos recursos artísticos ante una realidad que, de momento, no parece ofrecer estímulos para la indagación estética. Sin embargo, al menos en el cine, ya ha comenzado a aparecer una mirada distinta, muy esperanzadora, que está asumiendo esos riesgos artísticos que deberán remover, convulsionar, el audiovisual cubano. La mayoría de esos creadores han sido formados en la EICTV, y Fabián es uno de sus componentes más destacados.”


 
 

El cortometraje Acabo de tener un sueño, del director valenciano Javi Navarro, alcanza los 100 premios

Prensa
Miguel Ángel Escudero
Cineasta. Asesor. Programador de cortometrajes.

El cortometraje Acabo de tener un sueño  del director Javi Navarro,  ha conseguido alzarse con el Premio al Mejor Cortometraje de Ficción, en el 9º Festival  Internacional  de Cine de Sax, celebrado en dicha localidad alicantina el pasado 31 de julio y con el Premio a Mejor Cortometraje Internacional en el 19º Avanca Film Festival en Portugal. Con estos dos galardones, el corto alcanza la redonda y escandalosa cifra de 100 premios, la mayoría internacionales y más de 400 selecciones por todo el mundo.

La cinta ha sido reconocida por toda España, pero también por medio mundo en Los Angeles, San Francisco, Florida, New York, Oregon, Iowa, Utah, Wisconsin, Rhode Island, Canadá, Indonesia, Italia, Alemania, Francia, Portugal, Colombia, Reino Unido, Puerto Rico, Chile, Argentina, India, Ucrania, Armenia, Kenia, etc.

Esta película, rodada en formato 4K, cuenta con la ayuda a proyecto de Culturarts - IVAC  y el apoyo a corto realizado del Ministerio de Cultura - ICAA.

El cortometraje está interpretado por las niñas Andrea Mas y Estela del Carmen, con guión de Pedro Herrero y Javi Navarro.

Según el propio director, “Se trata de una historia de perspectivas; de puntos de vista. Contada en todo momento desde la mirada inocente y objetiva de dos niñas de ocho años y con la intención de agitar un ratito nuestra conciencia para luego dejarnos un mensaje más positivo.".

Con una narración en voz en off,  medio cortometraje en español  y la otra mitad en árabe, la historia contada en la película, no se identifica claramente con ningún país ni lugar conocido, pero al mismo tiempo, el mensaje es totalmente universal y dirigido a todos los públicos, y con esa intención pretendía  ser visto en cualquier rincón del planeta.

Cabe destacar, que en abril de este año, Javi Navarro fue invitado a la University of Central Missouri, de  Kansas City, al festival de Justicia social "Show me Justice", para presentar allí el corto y dar unas charlas sobre cine a los estudiantes de español, volviendo a casa con otro Premio del Público bajo el brazo.

El corto, rodado íntegramente en Valencia, ha obtenido Premios en certámenes de Derechos Humanos y Valores Sociales, pero también de Premios del público (infantil, Juvenil o Adulto) y Premios a Dirección, Guión y Mejor Actriz, entre otros.

Una de las últimas selecciones internacionales, en el Festival de Cleveland permite al cortometraje optar al Premio Goya de 2016.


Breve Biofilmografía. 
Javier Navarro Montero (Valencia. 1975) es un guionista, director y productor cinematográfico. En 2009, viaja a Madrid y realiza cursos de formación en guión y dirección en la Agencia del Cortometraje Español(ace). Allí entabla amistad con otros directores como Alber Ponte, que sería de una gran motivación para alcanzar su propósito de dedicarse plenamente al cine. Continúa su formación audiovisual, especializándose en Dirección Cinematográfica y dirigiendo exitosamente “Acabo de tener un sueño”. Ahora prepara su próximo trabajo, titulado “El espejo y la cama”.

Alina Rodríguez, en nombre de tu pueblo, tú eres cultura.

Por  




Siempre María, en nombre de tu hijo, tu familia, tus

amigos y tu pueblo.


Decimos ¡No!
Alina Rodríguez (izq), Carmela en "Conducta"
Negamos discursos, condecoraciones tardías, construiste tu casa junto a tu hijo con el sacrificio de la baja remuneración a tu talento.
Acompáñanos.
Madre, hija, hermana, amiga, en nombre de tu pueblo, tú eres cultura.
Acompáñanos mujer entre tantos nombres de mujeres, crecerán los escenarios con tu recuerdo, esa peculiaridad de tu carisma sincero inundará las calles de tu país donde alguien gritará ¡Alina! Con el auto parlante de quererte, como las inútiles palabras innecesarias de los tantos cuatro de octubre y los tantísimos diciembres.
Acompáñanos en esa bandada de aves en el lago profundo de tu mirada donde nos seguiremos mirando madre, hija, hermana, amiga.
Acompáñanos.
Ve con María Antonia, Lala Fundora, Flora, Camila, Justa, Carmela, con todos esos nombres de mujeres que llevas por dentro.
Ve contigo y siéntate en un parque con Adolfo LLauradó y cuéntale “los aquellos grises” de tu hijo.
Acompáñanos mujer silvestre como la naturaleza.
Ve a los mares, a los ríos, a los campos de tus flores de azucenas y mariposas. Ve donde quieras, digna mujer. Tus padres iluminarán el camino. Acompáñanos. Y dos dedos levantados dirán infinitas veces ¡triunfaste! Acompáñanos.
Se levanta el telón.
Madre, hija, hermana, amiga, en nombre de tu pueblo, tú eres cultura.  

27 de Julio de 2015.
Ciudad Habana, Cuba. 



El viaje como dilema. David Mateo.



Palabras para el catálogo de la Exposición "Viaje al paraíso" de Agustín Bejarano con motivo de la XII Bienal Internacional de la Habana.

El viaje como dilema.
David Mateo.


Agustín Bejarano ha protagonizado una trayectoria atípica dentro del movimiento plástico cubano, ya lo he afirmado en otros textos y circunstancias. Experimentó los cambios, las transiciones artísticas no como hechos recurrentes, sino como verdaderas obsesiones, mientras que el contexto parecía estar más interesado en la anuencia de determinados procedimientos y enfoques, más concentrado en tipificaciones visuales que respondían puntualmente al circuito promocional y sus instancias legitimadoras. Ese posicionamiento atípico, que involucró por igual el trabajo con el grabado y la pintura, me ha hecho sostener la idea de que su nombre podría incluirse en esa reducida lista de artistas, cuya trayectoria puede ser documentada y valorada al margen de condicionamientos epocales o modismos, solo privilegiando la correspondencia entre las fluctuaciones existenciales, sensitivas del autor, y las contingencias que inducen sus artificios representacionales.
Bejarano ha sido de esa clase de artista que, por más que se esfuerce en exponer sus puntos de interconexión generacional, siempre deja entrever en su obra una tendencia a la introspección espiritual, el soliloquio.   
Curiosamente, casi todas sus variables iconográficas han rebasado los instantes iniciales de la sospecha, de la duda, y reconquistado por si solas, sin la influencia de ningún otro aspecto extrartístico, la atención pública de la crítica y del circuito promocional y especulativo. Pocos son los creadores que han exhibido en su patrimonio un espectro tan diversificado de propuestas visuales, acatadas casi en su generalidad por el medio cultural, propuestas que han ido desde la implementación de un dibujo figurativo, minucioso, hasta el empleo de una composición de trazos o pinceladas abstractas, expresionistas.
No quiere decir que en el conjunto de sus obras no se reconozcan modos o procesos equiparables, pero desde el punto de vista temático, estructural, ellas exhiben un nivel de distinción, de contraste, que las hace parecer diferentes unas de otras. Cualquiera que no conozca a Bejarano  pudiera pensar que algunos grupos de obras concebidos por él a lo largo de su carrera, como Huracanes, Brisas del alma, Paisaje y naturaleza muerta o Tierra Húmeda, fueron realizados por autores supuestamente distintos. Algunos pueden llegar a pensar que la garantía de ese reconocimiento público ha dependido solo de sus habilidades técnicas, de la celeridad y profusión de sus  métodos creativos, pero yo diría que son consecuencia directa del sentido de osadía, del estado de descomprometimiento y riesgo conque ha asumido los procesos creativos y la interacción con sus potenciales receptores.  
Una vez intenté cuantificar el número de series que es capaz de producir en un periodo de tiempo dado. Tomé como límite de referencia desde el año 1998 hasta el 2002, y el análisis arrojó un balance de dos series por año, en ocasiones hasta más. El único conjunto en el que estuvo consumiendo más tiempo del acostumbrado fue Los ritos del silencio (incursionó en él, de manera intermitentemente, durante casi 10 años). Según como yo lo aprecio, se trató de un retardo, de un aplazamiento creativo que tuvo varias causas, pero creo que la más significativa era la existencial.
Esta es una apreciación que he podido corroborar incluso en conversaciones con Bejarano, y aseguraría que es una serie que él pudiera evocar con cierto pesar. En una ocasión afirmé que en Los ritos del silencio se estaba sintiendo ya la gravidez desmedida del caos, de la desolación.
Analizando fríamente la serie, sobre todo las obras de los últimos años, podría atreverme a especular que tras ella se estaban acumulando las sensaciones de displicencia, de ambigüedad existencial del artista, aunque todo estuviera simulado tras una metáfora de carácter social y filosófico.
En el conjunto se estaba descubriendo la remoción de ciertos pilares motivacionales, se verificaba la congestión de un grupo de disyuntivas que el artista no parecía poder afrontar y disolver de manera expedita como era su costumbre, a juzgar por las alegorías visuales de otras épocas, su grado de presunción y realce. Quizás no tuvo la sagacidad para detectar el lapso preciso de tiempo en el que debía afrontar y solventar esas disyuntivas (asociadas posiblemente,  incluso, a su estadio consumado de gloria y beneficio). O tal vez decidió resignarse, confiar en que la vida se lo indicaría de manera providencial. De todos modos, hay que decir que se sentía con mucha fuerza aquella impresión de descolocación y zozobra en las obras de la serie, el impacto de las situaciones aciagas que ellas venían arrastrando, y lo comentamos, incluso, entre varios colegas. Yo apenas tuve la oportunidad de expresárselo a Bejarano. Cuando intenté hacerlo con sutileza, casi entre líneas, en aquel catálogo de su exposición de galería Habana en el año 2010, resultaba demasiado tarde, o al menos eso comprendí después. 

Se requería otra experiencia de conmoción, de desgarradura, una voz o una figura súbita de contrapartida, para que Bejarano pudiera rebasar los estados anímicos  y argumentos retóricos de esta serie. Pero nadie podía imaginar -ni aún aquellos que estuvimos cerca de su obra- que ese proceso se postergaría forzosamente por 3 años más, y que el artista estaría a punto de vivir una situación adversa, lamentable. Por supuesto, no pretendo insinuar con ello que aquellas percepciones recibidas de la serie Los ritos del silencio pudieran tomarse como augurios del nivel de complejidad del hecho, pero tampoco creo que deberíamos dejar de especular sobre la relación de causalidad que en determinada medida pudo haber existido entre ambas circunstancias.
Lo curioso e inesperado es que allí, en esa dramática situación donde cualquier otro creador se hubiera detenido por completo y para siempre, Bejarano encontró pretextos  para su producción artística. El esbozo, el dibujo, fueron asideros idóneos mientras permanecía retenido fuera de Cuba, vehículos de intermediación con aquellos intereses y afectos que seguían supuestamente aguardándole en la isla, señales apremiantes, mensajes dirigidos hacia un grupo de destinatarios inciertos, al parecer más vitales en su mente que en la realidad. No en balde casi toda la obra producida entre los años 2011 y 2013 posee ese matiz de testimonio nostálgico, de crónica introspectiva, o al menos una buena parte de ella que fui constatando a través del correo electrónico.

Como quien intenta ahora registrar la trascendencia, la magnitud de lo cotidiano, de lo aparentemente intrascendente, como quien trata de hacer una descripción  activa de todo lo que estuvo a punto de extraviar o perder, Bejarano se ha sumergido en un nuevo grupo de obras, titulada Viaje al paraíso. La peculiaridad de esta serie pictórica, que Bejarano necesita con urgencia poner a confrontación, se establece a partir de dos tendencias esenciales. La primera de ellas es aquella que precipita el intercambio, la mezcla de casi todos los procedimientos técnicos y alternativas iconográficas concebidas a lo largo de su carrera, incluyendo la acción moderadora de los artificios gráficos. Más que un ejercicio de búsqueda, de experimentación, como los que habíamos visto con anterioridad en sus obras, detectamos un interés de inventario valorativo y reubicación.  
La segunda tendencia tipificadora de la serie es aquella que viabiliza la convergencia entre el trance místico y el erótico. Una relación que, aunque había tenido un amplio abordaje en otros momentos anteriores de su quehacer artístico, se representaba sin embargo de una manera más disimulada, distendida. Se siente mucho más enfática ahora la beatificación simbólica del acontecimiento erótico y sus alternativas de incitación, una voluntad que inmiscuye como nunca la relación reverencial del autor con la figura femenina. Hay obras en las que las mujeres, convertidas en ángeles, exageran los gestos y rasgos físicos de su sensualidad hasta el límite de lo grotesco, trastocando las bases de su condicionalidad (me refiero a Yerbas en el camino y Desangelización), y otras en las que las imágenes femeninas muestran sus atractivos, el ardid de sus tentaciones, de manera obvia, elocuente (Paisaje en el camino, Remeras). Podríamos pensar que se reproducen o recrean en algunos cuadros modelos cercanos o conocidos por el artista.

La percepción de lo paradisíaco es adoptada entonces desde una perspectiva menos idílica, más terrenal, es representada como un estado permanente de seducción y placer, es imaginada como un espacio privado para la veneración y el refugio. No sería ilógico imaginar -y es algo sobre lo que Bejarano ha de tener plena conciencia- que ese abordaje paradójico, un tanto sedicioso, de la noción de paraíso, aun cuando responda a una interpretación estrictamente personal, podría encontrar determinada resistencia en algunos espectadores, incluso en aquellos que un día le mostraron su incondicionalidad. Ese es uno de los principales dilemas que ha de estar dispuesto a afrontar en la explicitación actual de sus alegorías.   
La frase que da título a las piezas, y que supone una travesía o viaje hacia un estado idílico de bienestar, presupone por si misma una concepción reinventada de oportunidad, de reinserción en el contexto, menos apesadumbrada o dramática de lo que algunos esperaban después del incidente vivido por el artista. Tengo la certeza de que Bejarano experimenta con arrogancia la plenitud de un derecho, de una potestad de creación, que sabe muy bien no todos estarían dispuestos a complicitar. A veces me pregunto si esa persistencia, esa arrogancia, sería compulsada desde el sujeto artístico, intelectual, o desde el espíritu mismo de la práctica creadora, su inercia irrecusable, y si pudiéramos definir con exactitud qué cuota otorgaríamos a ellos de reproche y conmiseración.